Si estás en este artículo es porque segurísimo tienes un problema de autoestima y tu objetivo, desde posiblemente hace años, es incrementarla. Tengo dos noticias para ti, una buena y una mala. Y empezaremos por la mala.

La autoestima no se incrementa con magia

AutoestimaCuando un paciente acude a terapia y demanda incrementar la autoestima, espera algún tipo de frase o herramienta que le ayude a quererse más a si mismo y/o a tener un mejor autoconcepto, sin tener que hacer grandes esfuerzos.

La autoestima como constructo, es compleja de entender y de tratar. Básicamente por varios motivos: el autoconcepto va acorde con nuestra propia percepción de nosotros mismos y como sabéis, la percepción no es la misma para todos, y si somos sinceros, es muy complicado ser objetivos si tenemos que valorarnos a nosotros mismos, es decir, no somos neutros. Ahora bien, a pesar de tener claro dicho esto, esperamos, por acción divina o por algún tipo de técnica mágica, que la autoestima en sesión se incremente desde el diálogo puramente y sin poner nuestra energía por «hacer» que esa autoestima crezca.

Así que ahí va la mala noticia:

No somos magos y no podemos incrementar tu autoestima desde ese razonamiento.

La autoestima se trabaja

Ahora bien, no todo son malas noticias. La autoestima, la puedes y tienes que trabajarla, desde pequeñas acciones que antes eras incapaz de hacer solo/a. Necesitamos de mucho trabajo, mucho esfuerzo y sobretodo tener mucha actitud para poder ver resultados. Jamás te querrás más sin hacer el mínimo esfuerzo. Por lo que te voy a dar un consejo o un secreto:

Si quieres aumentar la autoestima, esfuérzate por superar pequeños retos diarios.

Imagínate que eres una persona que en tu infancia tenías miedo a salir en medio de la clase, te daba vergüenza, eras incapaz de hacer una presentación o cuando preguntaban quien quería salir, automáticamente te escondías como si escondiéndote te hicieron invisible. Esa experiencia tiene un peso y determina tu personalidad, pues como sabes, la personalidad se forma por las experiencias vividas en nuestra infancia y adolescencia. Vivir algo así, suele provocar que en la etapa adulta, sigas teniendo problemas a la hora de hacer una presentación en el entorno laboral (sudas, te angustias, dolor de barriga, etcétera) y si puedes, lo evitas, pero si no lo evitas, lo sufres. Eso provoca que tu autoestima cada vez sea más pequeña o como suelo decir, que la pises con tus pies, por lo que te preguntarás que qué puedes hacer si realmente estás determinado por tu personalidad y no ves solución.

Hay soluciones y tanto que las hay. Una de ellas sería exponerte, poco a poco, a aquello que te da miedo. No te modificará tu personalidad y seguirás teniendo vergüenza pero sí tendrás recursos para hacerte frente a ello.

Cuando colaboro en televisión, muchos pacientes que me ven, me preguntan que porqué tengo un bolígrafo en la mano si no llevo papeles. Nadie diría que soy una persona introvertida o que me da mucha vergüenza salir en televisión. Y nadie lo dice porque no se aprecia. Se me ve segura, argumentativa e incluso controvertida. ¿Entonces?

Utilizo un bolígrafo. Ese bolígrafo me da seguridad, me relaja, me calma y cuando me expongo a la televisión, y llego a casa, mi autoestima crece porque a pesar de mis pequeñas barreras, he conseguido enfrentarme a ello y por lo tanto, entender y apreciar que a pesar de mis características personales, puedo hacerlo.

De eso se trata la autoestima, de enfrentarte, de tener actitud, de esforzarte y de trabajar cada día para ver, observar y sentir, que cada una de las cosas que te hacen pequeño/a, puedes superarlas.

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